” Una sociedad se define, no sólo por lo que crea, sino por lo que se niega a destruir” (John Sawhill)

La resiliencia será imprescindible para afrontar la nueva situación climática , pero también es necesario pasar a la acción. Lo hemos hecho en otras ocasiones: el límite de la capa de ozono se cruzó en la década de los 90, pero la acción social y la prohibición de muchos productos y elementos que la dañaban, han ido revirtiendo la situación hasta tenerla actualmente bajo control. Una buena noticia, ciertamente, pero queda camino y debemos hacerlo conjuntamente.
Conjuntamente significa que la responsabilidad es compartida ; sin embargo, no sería justo decir que debe repartirse a partes iguales. La industria y los gobiernos deben encabezar el cambio, unos descarbonizando sus procesos y otros legislando y controlando el cumplimiento de la normativa. Y la ciudadanía debe tener pensamiento crítico y conocer su poder para hacerles presión, pero también actuar en reducir la propia huella de carbono .
Un cambio de hábitos
Cualquier propósito requiere dos elementos: un punto de fuerza de voluntad para hacer las cosas de forma distinta y un objetivo a alcanzar. ¡Aprovechamos la inyección de motivación que suele llevar el inicio de año y empezamos a pasar a la acción !
Incorporar la perspectiva medioambiental en nuestro día a día hará que las acciones sostenibles crezcan de forma exponencial. Porque cuando subimos al tren del consumo consciente, ya no hay vuelta atrás —¡por suerte!—.